A Salvador Dalí le encantaba que le hicieran fotografías y de hecho disponemos de muchas fotos suyas en libros, revistas y en internet. Desde su infancia, incluso antes de que su talento por el dibujo y la pintura emergiera, estaba claro que Dalí necesitaba ser el centro de atención. Su sed por la fama era evidente desde una edad muy temprana, y hay montones de imágenes memorables de Dalí en distintas posturas, pintando cuadros con su icónico bigote, paseando su oso hormiguero, on un huevo gigante en una azotea de Cadaqués, etc.

Dalí siempre estuvo adelantado a su tiempo, era excéntrico y se salía del guión, además era muy expresivo; los fotógrafos más conocidos del mundo entero estaban enamorados de su personalidad y su porte.. 

Fotografía de Dalí 

De todos los fotógrafos que trabajaron con Dalí a lo largo de su carrera artística, quizás el más prolífico fue el letón Philip Halsman, quién, en 1941 empezó una colaboración con Dalí que duró 37 años, produciendo algunas de las imágenes más vívidas y memorables del artista.

“Para mí, la fotografía puede ser aburrida de la muerte o una gran diversión. Intentar captar la verdad a través de la cámara es a menudo frustrante. Intentar crear una imagen que no existe, excepto en la imaginación de uno, es a menudo un juego alegre. Yo particularmente disfruto de este jugo cuando lo hago con Salvador Dalí. Éramos como dos cómplices. Siempre que yo tenía una idea extraña, le pedía a él que fuera el héroe de mi fotografía. Siempre surgía una estimulación bidireccional”- P-Halsman.

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