Viernes, 20 Enero, 2017

En diciembre de 2016 fue vendido el icónico Teléfono Langosta blanco, creado en 1936, en una subasta organizada por Christie's de Londres. La estimación de 150 000 a 250 000 libras esterlinas fue un recordatorio prudente de que las obras de arte de Salvador Dalí siguen siendo platos fuertes en las subastas. Esta obra de arte de ochenta años de antigüedad fue vendida por la increíble cantidad de 850 000 libras esterlinas. En 1936 fueron creados varios ejemplares, pero solo uno de color blanco.

El Teléfono Langosta de Salvador Dalí, icono del surrealismo y una de las obras más inmediatamente reconocibles del siglo XX, fue creado en colaboración con el amigo y mecenas del artista, Edward James, que fue también el mecenas más destacado de los artistas surrealistas durante los años 30.

Otros museos de otras partes del mundo albergan diferentes versiones de esta icónica obra de arte, como por ejemplo, la Tate Gallery de Londres y el museo Boijmans Van Beuningen de Róterdam (Holanda), que en febrero inaugurará una exposición sobre el surrealismo en que se exhibirá el teléfono.

Según relata Sharon-Michi Kusunoki en el libro Dalí: The Centenary Retrospective, fue el propio Edward James que incitó a Dalí para que crease el Teléfono Langosta. Durante una visita que James hizo a una aristócrata, sonó el teléfono y la mujer respondió levantando una langosta en vez del auricular. Esta yuxtaposición graciosamente extraña de un teléfono y una langosta hizo volar la imaginación de James, y así fue cómo surgió la idea de esta obra de arte (S. M. Kusunoki en D. Ades, Dalí: The Centenary Retrospective, exh. cat., Venice & Philadelphia, 2004-5, p. 286). 

Y como escribió Dalí en su autobiografía, La vida secreta de Salvador Dalí: «No entiendo por qué, cuando pido langosta a la plancha en un restaurante, nunca me sirven un teléfono cocido; no entiendo por qué el champagne está siempre frío y, por otra parte, los teléfonos, que suelen estar tan terriblemente calientes y desagradablemente pegajosos, no se meten también en cubos de plata con hielo picado a su alrededor» […] «Batido de teléfono, teléfono color menta, teléfono afrodisíaco, teléfono-langosta, teléfono enfundado en marta para los tocadores de las sirenas con  uñas recubiertas de armiño, teléfonos estilo Edgar Allen Poe con una rata muerta  en su interior, teléfonos Boecklin instalados en un ciprés…teléfonos que salen a pasear con correa, enroscados en  la espalda de una tortuga viva… teléfonos… teléfonos… teléfonos…»

[Nuestra traducción al español de: S. Dalí, The Secret Life of Salvador Dalí (La vida secreta de Salvador Dalí), traducción al inglés de H. M. Chevalier, Nueva York, 1942, p. 271]
La langosta es un símbolo icónico que Dalí relacionó con su arte. Le intrigaba su contraste duro-blando y sus asociaciones eróticas. Elsa Schiaparelli, diseñadora de moda que colaboró con Dalí en varios proyectos, creó un vestido de noche que presentaba una langosta en la parte inferior de la falda, con la cola colocada estratégicamente sobre la ingle de quien lo llevaba puesto. El vestido langosta se hizo famoso cuando lo usó Wallis Warfield Simpson en una serie de fotos realizadas por Cecil Beaton, poco antes de que Wallis se casara con Eduardo VIII.

El Teléfono Langosta es una de las obras de arte más reconocibles de Dalí. La yuxtaposición de objetos diarios para hacer que se vuelvan graciosos o de vanguardia constituyó la premisa del surrealismo, y esta obra es un ejemplo primordial: la combinación de una inusual langosta y un normal teléfono.