Domingo, 22 Noviembre, 2015

“Cherchez la femme: Women and Surrealism”, fue una de las primeras subastas de obras surrealistas firmadas únicamente por mujeres, y se llevó a cabo en Nueva York durante los meses de septiembre y octubre de 2015. Vale la pena destacarlo porque el periodo surrealista produjo un gran número de mujeres pintoras y escultoras, que han sido ignoradas o bien han quedado a la sombra de los hombres, que se hicieron mucho más famosos. La exposición rinde homenaje a las mujeres artistas en el corazón del centro surrealista, y compró un conjunto de más de cincuenta obras de arte hechas por mujeres Surrealistas internacionales, algunas muy oscuras, otras bastante más conocidas. Dalí, a la altura de sus poderes surrealistas, durante las décadas de 1930 y 1940 tuvo varios encuentros con algunas de estas artistas femeninas. Leonor Fini; Dora Maar, Leonara Carrington, Frida Kahlo, Kay Sage…. Algunos nombres más conocidos, algunos menos, la verdad es que las artistas mujeres durante el movimiento surrealista fueron a menudo clasificadas como meras “musas” (en efecto Dora Marr fue la amante más duradera de Picasso, no del todo surrealista, pero ciertamente una contemporánea de Dalí). Podemos nombrar pinturas de Salvador Dalí o Max Ernst, o recordar el ”Son of Man”, con una manzana flotando delante de la cara del hombre en la pintura de Magritte; es mucho más difícil identificar una obra de arte de cualquiera de sus contemporáneas.

Dora Maar nació en 1907 y conoció a Picasso cuando se convirtió en su amante durante los años treinta en el auge del periodo surrealista en Francia. Algunas de so obras famosas que han sido subastadas recientemente en Sotheby’s incluyen fotografías y pinturas abstractas, especialmente de Picasso, com quién ella mantuvo una relación tormentosa. En el corazón del periodo surrealista fue otra mujer artista, , Dorothea Tanning XXXXx Ella estaba casada con Max Ernest, y vivió hasta los 101 años, muriendo en 2012. El imaginario surrealistas de sus pinturas de los años cuarenta y su amistad con artistas y escritores del movimiento Surrealista llevó a Tanning a ser una pintora Surrealista, si bien ella desarrolló su propio estilo a lo largo de una carrera artística que se extendió durante más de seis décadas. Tal como la misma Tanning dijo en una entrevista para el New York times, “El Surrealismo es un pedazo de historia, y ha manchado la conciencia de todo el mundo”.