Miércoles, 21 Octubre, 2015

Tres semanas después de su inauguración, la exposición en el Bund18 en Shanghái (China), ha convocado a más de 12.000 visitantes desde su apertura, el pasado 26 de septiembre.

Pese a la temporada de tifones y los seis días festivos de la Chinesse Golden Week, la exposición ha visto cómo el número de visitantes ha crecido de forma progresiva.

Entre las diversas obras expuestas, encontramos ejemplos coloridos de mobiliario propio del Surrealismo como el famoso ‘Sofá-Labios de Mae West’. En 1935, Dalí ya había pensado en que cada retrato podía transformarse en los muebles de un salón.

El artista se interesó en el diseño de muebles a raíz de conocer a Jean Michel Frank, el famoso interiorista. Uno de los puntos fuertes de la exposición es el famoso sofá rojo pasión inspirado en los sugerentes labios de Mae West. El sofá revierte el método paranoico-crítico daliniano de intentar ver imágenes a través de objetos. Dalí tomó como punto de referencia una imagen real de los sensuales labios de Mae West para crear este objeto funcional. La actriz fue conocida más por su voluptuosa figura y sus salidas de tono que por sus habilidades como actriz, y Dalí, con su gran habilidad para mantenerse en el foco mediático, le rindió homenaje a través de este original e inspirador sofá. El primer sofá se fabricó en Paris, en el año 1936, bajo la supervisión del artista, basándose en sus esbozos originales. La tapicería fue fabricada por Elsa Schiaparelli’s, en un color rojo rosado llamativo. Tanta es la popularidad de esta pieza de mobiliario que se ha convertido en una pieza reconocible al instante y, con el tiempo, ha sido copiada por diversos fabricantes de muebles conocidos.

Otros proyectos datados entre 1935 y 1037 son “Escultura-lámpara Cajones’ y la “Escultura-lámpara Muletas” (1936- 1937).

La disposición de estos objetos diversos en la exposición reproduce una sala de estar en la que encontramos otras creaciones como la “Escultura-lámpara Cajones’ y la “Escultura-lámpara Muletas”.

En estos esbozos, Dalí hizo diseños únicos para cada pantalla, cuyas telas fueron coloreadas cuidadosamente para crear líneas fluidas.

La pieza destacada del salón es ‘Vis-à-Vis’ o ‘El Confidente’, cuyo nombre hace referencia a su silueta y funcionalidad, que no es otra que estimular conversaciones íntimas e intercambios: como sucede en las conversaciones entre los amantes surrealistas por excelencia: las de Dalí y Gala. Tapizado con una tela de color rosa intenso, diseñada por Elsa Schiaparelli especialmente para el ‘Sofá-Labios de Mae West’, demuestra la destreza de Dalí (¡cómo si tuviera que demostrarlo!) en cambiar sutilmente la connotación despectiva anclada al estilo de sus obras, que estuvo de moda durante el reino de Napoleón III, y que fue poco conocido en los años 30.