Miércoles, 2 Agosto, 2017

Una de las modistas más influentes de la historia, Elsa Schiaparelli, colaboró con Dalí durante los años treinta y cuarenta. Vinculada al grupo de los Surrealistas del París de los años treinta, compartían el mismo sentido de la creatividad artística. Schiaparelli estaba convencida de que su amistad con Dalí, Man Ray y Cocteau, entre muchos otros surrealistas, le aportó una vía de escape y la liberó de “la cruda realidad de simplemente diseñar vestidos para ser vendidos”.

Un tanto surrealista ella misma, Schiaparelli se divertía usando objetos cotidianos en sus diseños de moda. Seguramente su vestido más icónico es el Vestido langosta (1937). La langosta era un “objet du jour” para Dalí, con el divertido contraste de un interior blando y un exterior duro, apareció de muchas formas en sus obras de arte. Dalí pintó una langosta en un vestido de noche de seda blanca, colocando el crustáceo delicadamente inclinado en la entrepierna de la persona que lo lleva puesto. El vestido debutó con Wallis Simpson en una sesión de fotos de Cecil Beaton, poco antes de su matrimonio de ésta con el Duque de Windsor en mayo de 1937. Eso le dio fama y reconocimiento a Schiaparelli, algo a lo que Dalí ya estaba acostumbrado y con lo que disfrutaba de lo lindo.

El vestido ha sido expuesto recientemente en Across Art and Fashion (19 de mayo de 2016 – 4 de julio de 2017) en el Museo Salvatore Ferragamo de Florencia. Próximamente formará parte de la exposición “Dalí & Schiaparelli” en el Museo Dalí de San Petersburgo en Florida, que abriré el 18 de octubre del 2017 hasta el 14 de enero de 2018.

El Sombrero zapato de Elsa Schiaparelli de 1937-38 es otro diseño icónico que hizo en colaboración con Dalí. El sombrero derivó de un dibujo de Dalí que a su vez era una evolución de una fotografía que tomó Gala en 1933 de su marido llevando un zapato de mujer en la cabeza y otro en sus hombros. La idea de un zapato del revés convertido en un sombrero era absurda pero aun y así fue un éxito, fruto del estilo único e incongruente tan característico de Shiaparelli y Dalí.

Un sombrero que en realidad es un zapato, un vestido de alta costura llevado por una americana divorciada cuyo affair con un miembro de la realeza causó su abdicación del trono… ¿qué podría llegar a ser más escandaloso?